Ésta que escribe

A veces me da gracia mi casa, es tan grande y nunca hay nadie. Lo gracioso también, si observo desde fuera, es que cuando decido escribir llega la gente y no es su llegada lo molesto (en éste caso) sino que decidan cortar el pasto en el momento exacto en que comienza la noche. Aún así decidí continuar con el relato porque es de esos que necesitan ser expulsados, como si fueran un dictado y yo una alumna otra vez. No, mejor no. No me gusta esa palabra. Aprendiz. Si, aprendiz me gusta más. Es más real. Bueno sigo: Hoy desperté con la imagen de mi recuerdo en plano supina fumando un cigarrillo en el departamento de una amiga en Acassuso, estaba apoyada en la ventana de la cocina pensando en el tiempo y sus formas inexistentes de pausarlo. Me acuerdo que no entendía que hacia ahí y que también pensé que eso lo pensaba muy seguido últimamente (Si se puede llamar así a los últimos tres años de mi vida) Y digo esto por que me imagino dentro de unos años siendo más grande de lo que soy ahora, creyendo que tres años eran apenas unos segundos, unos pequeños roces de instante tal vez. En fin, me sentía relleno extra de una escena en la que mi presencia no era acorde a los personajes ni a la estética de ellos, ni siquiera a las personalidades e intereses. Me preguntaba como sería volar desde el balcón hasta mi casa y me reía al imaginarme la secuencia, y mi risa crecía en silencio con más fuerza al verme de afuera tan desesperada por algo tan estúpido pero real mientras el humo rellenaba los espacios vacíos dentro de mi cuerpo, salía, entraba, salía, entraba. Era todo tan quieto y triste que me puso triste. Mis pensamientos me dañaban la mente y el cigarrillo el cuerpo. Era tan fácil. ¿Porqué lastimarse siempre es fácil? ¿Porqué las preguntas más sencillas son las más complejas? ¿Porqué no tienen respuesta? Igual ya se que somos complejos así que ya no busco respuestas. Creo que eso me pondría más triste y cuando uno vive triste después es difícil salir de una lágrima, nadie te enseña a barrenar una lágrima porque no existe, la angustia no se sostiene porque no tiene extremos donde agarrarse. Pero yo aprendí a ahogarme sin morirme y la verdad es que la quiero y cuando uno quiere su tristeza y no la rechaza se vuelve indestructible porque ya nada duele más que uno. Quizás todo este delirio tenga un significado porque todo siempre dice algo, eso me repito cada día. Creo que adopté la manera de vivir huyendo para que nadie más que yo pueda escapar de mi, queriendo a medias logrando que la única persona capaz de odiarse sea ésta que escribe. “La consciencia hace de todos unos cobardes” dijo Hamlet. ¿Que veías en el espejo? ¿Cuanta más humanidad hay en tu mirada de papel que hasta tu muerte no muere?

Autor: vomitosdelalma

Estudiante de teatro Aprendiendo a bailar con palabras desde los 16 Técnica superior en Publicidad y comunicación

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