Palabras secas

No sé buscar palabras secas. No las encuentro donde suponen estar. No están en los diccionarios, ni en los libros, tampoco en la boca de otro. Sobre todo no están ahí, pero es patético que menos las encuentre en los rincones míos. Escucho cómo se ríen de mi todas las ideas en mi mente. Que no puedo, no puedo, no puedo. Es la frase que me roba el sueño, a la hora de dormir se me aparecen manchas apuntándome con el dedo, con sus caras negras imposibles de identificar. Es el lugar donde lo relevante es el castigo que quita el merecimiento de irme por unas horas al otro lado. El verdadero. Cuando desperté salté de la cama hacia el taller del segundo piso, reconocí la vista del enorme paisaje. Que grande es la ventana y cuánta luz llega a estas horas. Son detalles evidentes de mi falta en el lugar de mama. Es cierto que no voy seguido porque nací del interior de la mujer que usa sus manos para crear otras cosas con colores que no tengo y nunca voy a tener, ni dentro ni fuera. Esta bien que así sea pero sentir que no tengo escapatoria de la creación inmortal a veces me sofoca sin que pueda controlar el querer crear constantemente hechos que vivan la eternidad del mundo, por los siglos de los siglos y con la tilde en la A volviéndose acción. No. Escucho la tonalidad de sus voces con forma de cruces, están siempre tan serias y con ojos de policía. Esperan el momento de interrumpir para creer que le enseñan a todo el que lo rodea. Ellos dicen que la verdad tiene nombre y apellido. La verdad ríe invisible, los árboles se mueven tan anchos que suenan como lluvia. Lo que se asemeja es tan parecido a lo que es que cuesta ver cual es cual y generalmente no importa. Cuando los acrílicos y yo comenzamos a jugar supe que era como lo había sentido. Una retención de líquido en mis manos, como el efecto de la urgente necesidad de hacer pis, pero eran mis dedos que necesitaban la fresca pintura en los poros. Sólo eso calmaba el dolor cuando las palabras me abandonaban así, tan impunes. Como si no fueran aire en mi alma. Como si no supieran ya, que son mi menester para justificar mi existencia. Los lógicos pensarán en la palabra exageración, los que sienten no pensarán nada..

 

Autor: vomitosdelalma

Estudiante de teatro Aprendiendo a bailar con palabras desde los 16 Técnica superior en Publicidad y comunicación

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s